Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

jueves, 1 de octubre de 2015

Nostalgia



Por estos días que el mundo está lleno de tantos acontecimientos, en su gran mayoría hechos que involucran a miles de seres humanos amenazados y victimas de acciones violentas, de guerras, de ataques terroristas, como resultado de los desatinos de otros seres que, a mi juicio nada tienen que ver con la parte que se nombra,  como la más civilizada de la materia viva en el universo.  

Por estos días así, convulsos, siento la necesidad de hacer un aparte en ese camino y refugiarme un instante en aquel, para mí, mágico lugar donde nací y crecí y viví los primeros años de mi juventud.
Ya en otras ocasiones lo he dicho, es en contacto con aquellos parajes del campo, entre llanos y montañas que me siento resurgir, que tomo fuerzas y hasta vuelvo a ser niña con la mente llena de ¿por qué?.
Hace solo unos días estuve allí, en lo que fuera el hogar de los abuelos y donde  íbamos todos a reunirnos en familia, caminé paso a paso por el inmenso portal que rodea la casa, allí permanecen los grandes sillones de madera, donde mi padre y yo solíamos sentarnos,  y él me contaba pequeñas historias, a la vez que a su forma,  me respondía preguntas, que a veces le llegaban en cascadas o como torbellinos.
No pocas veces mi padre  terminaba la conversación con algunos versitos de entonces, sobre todo en las noches que la luna plateaba el sendero, decía mi viejo:

Luna, lunera
Cascabelera,
Cinco toritos
Y una ternera.

Y por último me decía: Mira las estrellas, cuéntalas mi niña, cuéntalas de dos en dos, y si te parece mucho, mucho más te quiero yo.
Es tanta la nostalgia, ya todos se han ido, solo queda la vetusta vivienda, pero cuando estoy allí vuelvo a correr por el jardín lleno de rosas, claveles, jazmines, escucho el martillar del pájaro Carpintero, cuando caprichosamente se empeña en anidar en el cocotero, al lado del pozo.
Desde el patio trasero me detengo a observar las azuladas montañas, esas que guardan en cada tramo tanta historia, por allí acampó Camilo con su tropa, en su paso a occidente, ellas también fueron testigo de la lucha contra bandidos, cuando solo nuestra Revolución era una muchacha recién crecida.
Fueron pocas las horas que estuve allí, la nostalgia me arropó, me hizo suya, sin embargo, fue bello, mágico, especial, porque son los recuerdos de mi infancia, recuerdos que siempre me gustan volver a vivir.
Nada,  que la nostalgia es ese bicho raro,  cuya picadura produce una sensación indefinida, donde se mezclan de manera  imprecisa el dolor y placer.

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