Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos

lunes, 28 de septiembre de 2015

El Papa en Cuba: celebración en la isla y llanto en Miami



Por: Ángel Bravo  
Como pocos países en el mundo, en un periodo de diecisiete años, Cuba ha recibido la visita de tres Papas: Karol Wojtyla (1998), Joseph Ratzinger (2012) y Jorge Mario Bergoglio (2015). Este registro parece no llamarles la atención a quienes dicen ser especialistas sobre la revolución cubana. Para estos publicistas, todo se reduce a que Cuba, por ser un país socialista, necesita de Dios, mucho más que otros países.


Los enemigos de la revolución cubana, anclados en sus prejuicios y limitaciones, siempre esperaron que los Papas que llegaban a la isla, satanizaran el socialismo cubano. Contrario a esos deseos, cada uno de ellos, sólo tuvo palabras de admiración y agradecimiento al gobierno y al pueblo cubanos por el recibimiento y la atención brindada. 
Las visitas de los Papas a la isla muestran la estrecha relación entre el Estado del Vaticano y el Estado de Cuba, y evidencian respeto a la soberanía, a los principios y a la forma de gobierno mutuamente. 
¿Quién mejor que Cuba, para mostrarle al mundo, a través de sus huéspedes, que la revolución socialista es la alternativa ante un orden económico capitalista internacional depredador e inhumano? Ahí tienen un país -del llamado Tercer Mundo-, bloqueado económica, comercial y financieramente por el gobierno de los Estados Unidos, que es capaz de defender, respetar y promover los derechos humanos de todos sus habitantes. Son altos los logros en desarrollo humano y encomiable los resultados en educación, salud, cultura, deporte y seguridad. Si eso no es suficiente, sépase también que el internacionalismo solidario es parte de su naturaleza revolucionaria. 
 ¿Podía acaso alguno de los tres Papas atreverse a condenar el socialismo cubano? 
Las palabras con las que Fidel recibió a Juan Pablo II en 1998, volvieron a retumbar en la visita del Papa Francisco: “¿Qué podemos ofrecerle en Cuba, Santidad? Un pueblo con menos desigualdades, menos ciudadanos sin amparo alguno, menos niños sin escuelas, menos enfermos sin hospitales, más maestros y más médicos por habitantes que cualquier otro país del mundo que Su Santidad haya visitado; un pueblo instruido al que usted puede hablarle con toda la libertad que desee hacerlo, y con la seguridad de que posee talento, elevada cultura política, convicciones profundas, absoluta confianza en sus ideas y toda la conciencia y el respeto del mundo para escucharlo.  
No habrá ningún país mejor preparado para comprender su feliz idea, tal como nosotros la entendemos y tan parecida a la que nosotros predicamos, de que la distribución equitativa de las riquezas y la solidaridad entre los hombres y los pueblos deben ser globalizadas.”
Por todo eso, los enemigos de Cuba, previo a cada una de esas visitas papales, vivieron días de histeria y de delirio.   
La presencia del líder religioso de la Iglesia Católica en Cuba no ha sido la visita de cualquier hijo de vecino; su viaje significó una serie de compromisos eclesiales, institucionales, pastorales, morales y políticos. Un miembro de la Guardia Suiza dijo: hemos trabajado en la visita a Cuba, como si hubiésemos estado trabajando cinco años con Benedicto XVI”.  
Mientras que en Cuba el pueblo expresó respeto, felicidad y celebración por la visita del Papa, en los programas de radio y televisión de Miami los batistianos derrocharon odio, llanto y rencor; inclusive con la presencia y anuencia de algunos curas locales, se desahogaron llamándole izquierdista y comunista a Francisco. Y no faltó la perorata que repiten desde hace cinco décadas: “Los centro de trabajo en Cuba estaban obligando a los obreros a que fueran a recibir al Papa”. Estas calumnias son propias de la libertad de expresión que promueve “la” democracia estadounidense. Francisco por haber abordado temas como la paz, la conciliación, el amor y el perdón en sus mensajes, provocó depresión en los “pacifistas” de Miami.
El disgusto mayor fue porque el Papa no se reunió con los llamados “disidentes”; más descocados no pueden estar, ¿cómo una personalidad como el Papá iba a reunirse con asalariados, mercenarios y apátridas al servicio del gobierno de los Estados Unidos? De haberlo hecho, hubiese sido inconsecuente e incoherente con sus mensajes y con su joven itinerario papal. Francisco no recibió a los “disidentes” porque ellos no son importantes, no son nada, no representa a nadie; eso lo sabe la Curia Romana, lo sabe la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en La Habana, lo sabe la iglesia cubana y lo sabe el Papa Francisco.
Pero no solo los medios de Miami hicieron el ridículo, también el diario digital El País de España (21 setiembre) dio su aporte: “Ya se ha convertido en una tradición que los papas a su paso por La Habana den esquinazo a la oposición y, en cambio, acudan a visitar a Fidel Castro. Jorge Mario Bergoglio, tan distinto en tantas cosas de Karol Wojtyla y de Joseph Ratzinger, no fue en esto una excepción. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, confirmó que, nada más terminada la misa en la plaza de la Revolución, el Papa fue a visitar “al comandante Fidel Castro”.”
Como puede verse la derecha tozuda internacional no tienen forma de ocultar su desazón.
Una vez más la mafia de Miami se quedó frustrada; todo lo que habían planeado para interferir u oscurecer la vista del Papá a la isla, fracasó. Se impuso el respeto, la alegría, la buena fe y la bondad.
En estos momentos me llega al oído aquella parte de la canción de La
Charanga Habanera que dice, “Tú llorando en Mami y yo gozando en La Habana”.

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