Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

lunes, 3 de marzo de 2014

Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos

Una lágrima aflora a los ojos, no brota, se transforma en fuerza, en equilibrio para seguir por los pasos que nos enseñaste a andar.

Doce meses han pasado desde tu último aliento, doce meses han pasado desde  que te fuiste a la vida eterna, a otra dimensión, para desde tu altura de gigante seguir iluminando a tus hijos de la Patria amada, y de la Patria grande.

Hace un año la muerte te arrebató muy temprano de la vida, pero ni ella misma sabe que no te fuiste, quedaste aquí en cada palmo  de tu tierra. La muerte, esa que muchos dicen es una doncella dormida vestida de princesa, no ha podido sacarte de los valles y montañas, de los llanos, de los cerros, no ha podido apagar tu risa, tu canto, tu mano firme hacedora de justicia, como no ha podido, ni nunca podrá,  palidecer tu roja camisa.

Hace un año tu muerte me aterró, pero tu ausencia no es cierta, hoy como nunca antes levantas la espada bolivariana para hacer la PAZ, la convivencia, la UNIDAD, UNIDAD y UNIDAD entre los tuyos.
Hace un año de tu partida y se me antoja verte en las misiones sociales, en el plan de la Patria, en las mesas de diálogo y paz, en  la integración latinoamericana y caribeña, se me antoja verte también entre los arrechos de tu Venezuela, en esos que se levantan contra tu Revolución del Siglo XXI, te veo porque  están desarmados , se han quedado sin aliento, sin argumentos ante tu gigantesca obra que no claudica en las manos del más fiel de tus hijos, sí, en ese hijo que propusiste de manera irrevocable, absoluta y plena como la luna llena, para que fuera, ante una situación sobrevenida, el conductor de la obra que habías emprendido por los humildes de tu tierra. 
Hace un año de tu partida y la lágrima que aflora,  no brota, se queda trunca, no corre por las mejillas, está  hecha fuerza, hecha multitud, hecha llamarada eterna, hecha amor y vida, porque LOS QUE MUEREN POR LA VIDA NO PUEDEN LLAMARSE MUERTOS.  

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