Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos
Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

Jerusalén y la «era Trump», ¿y la humanidad qué…?



Resulta imposible decir con exactitud cuándo comenzó el problema, exacerbado ahora por el presidente estadounidense Donald Trump. Pero lo que reconoce la historia es que, alentado por el antisemitismo que sufrían los judíos en Europa, a comienzos del siglo XX, tomó fuerza el movimiento sionista, que buscaba establecer un Estado para los judíos.

El 14 de mayo de 1948 nació Israel y con él un conflicto cuya expresión más complicada fue la llamada Guerra de los seis días en 1967, que terminó con la expansión sionista, la masacre a los palestinos y la expulsión de sus tierras a millones de ellos.
Comenzaba la colonización de un territorio hasta ese momento considerado sagrado para musulmanes, judíos y católicos.
Lo que la naciente Organización de las Naciones Unidas había creído como solución al tema judío después del holocausto, fue convirtiéndose en lo que es hoy, el conflicto más largo, sangriento y politizado de la era moderna.

Casi diez millones de palestinos que vivían en aquellas tierras han tenido que convertirse en parias y emigrar ante el odio y la masacre sionista.
Otras decenas de miles de árabes han muerto por la barbarie israelí. Miles, incluyendo niños, están en cárceles. Mientras casi un millón de colonos judíos se han expandido en asentamientos construidos ilegalmente en la ocupada Palestina.
Así llegamos a la «era Trump» y, como si fuera poco lo que allí sucede, una nueva embestida contra la civilización y la convivencia estremece a la humanidad, cuando el mandatario estadounidense decide —tal si fuera dueño y señor de este mundo— reconocer a Jerusalén como la capital israelí y trasladar la embajada de su país hacia esa ciudad, burlándose de la ONU, de la historia y de la comunidad internacional.
HISTORIA Y ANTIHISTORIA
Jerusalén se conoce en la historia como lugar donde han compartido techo cristianos, judíos y musulmanes.
Entre las hipótesis de esa larga y complicada historia, un despacho de la BBC Mundo refiere que para los judíos la zona en la que se asienta Israel es la Tierra Prometida por Dios al primer patriarca, Abraham y a sus descendientes.
En la Ciudad Vieja de Jerusalén existen cuatro barrios: el cristiano, el musulmán, el judío y uno armenio.
Dentro del Barrio Cristiano está la Iglesia del Santo Sepulcro, localizada en un sitio donde se cree fue la muerte, crucifixión y resurrección de Jesús.
Es uno de los principales destinos de peregrinaje para millones de cristianos de todo el mundo que visitan la tumba vacía de Jesús y buscan consuelo y redención orando en el sitio.
El Barrio Musulmán es el más grande de todos y contiene el santuario de la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa en una planicie conocida por los musulmanes como Haram al-Sahrif o el Noble Santuario.
La mezquita es el tercer lugar más sagrado del islamismo y muy cerca de ella está la llamada Roca Fundacional, en el santuario de la Cúpula de la Roca, donde los musulmanes creen que Mahoma ascendió a los cielos.
Los fieles visitan el sitio todo el año, pero cada viernes durante el mes sagrado de Ramadán, cientos de miles de ellos llegan a orar a la mezquita.
El Barrio Judío alberga el Muro de los Lamentos, un fragmento del muro de contención de la montaña en la que el Monte del Templo alguna vez se erigió, apunta el despacho noticioso.
Dentro del templo está el Sancto sanctórum, que es el recinto más sagrado del judaísmo.
La tesis de los judíos señala la creencia de que esta fue la ubicación de la Roca Fundacional con la cual el mundo fue creado y donde Abraham se preparó para sacrificar a su hijo Isaac.
Esas son algunas de las versiones en cuanto a Jerusalén y sus habitantes.
El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU aprobó un plan para la partición de Palestina, que recomendaba la creación de un Estado árabe independiente y uno judío y un régimen especial para la ciudad de Jerusalén.
Esa es la historia en apretada síntesis, del porqué se hace tan necesaria la coexistencia pacífica en una ciudad con componentes religiosos variados, pero que han podido vivir, cada cual venerando a sus dioses y sus credos y defendiendo con ello «su verdad».
Sin embargo, la antihistoria, se escenifica en épocas más recientes, cuando la expansión judía parecía no calmar la sed de expulsar a los palestinos del lugar donde vivieron por siglos, y más aún cuando las autoridades sionistas optaron en 1980 por declarar a Jerusalén como la capital de Israel, lo que provocó la ira palestina y de la comunidad internacional.
También la ONU ha declarado como ilegales los asentamientos judíos que Israel construye por decenas de miles en tierra palestina. Pero nada ha cambiado a no ser para mal, pues las resoluciones y reclamos de la ONU nunca se han convertido en realidad, pues siempre han chocado con el muro de contención del veto estadounidense, el mayor aliado de Israel en sus andanzas contra los palestinos.
Ahora con Donald Trump, Estados Unidos reconoce a Jerusalén como la capital oficial de Israel y con ello echa más leña a un fuego que de seguro tendrá como víctimas a los mismos de siempre: los palestinos.
La ira desatada por la decisión de Trump ya deja sus huellas ensangrentadas por doquier. Los palestinos, con piedras y palos, se enfrentan una vez más a  quienes, desde la fundación del Estado israelita en 1948, se han hecho el  propósito de adueñarse de aquel territorio y expulsar de allí a los árabes, pueblo originario que sobrevive a sus matanzas.
Es Donald Trump esta vez quien enciende la mecha para que las llamas se expandan y de esa forma el Pentágono facilitar más armas salidas del Complejo
Militar Industrial, para que sean usadas contra los indefensos palestinos.
¡Qué horror!
¿Y la humanidad qué?
http://www.granma.cu/mundo/2018-01-16/jerusalen-y-la-era-trump-y-la-humanidad-que-16-01-2018-22-01-22 

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