Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos
Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

miércoles, 7 de febrero de 2018

#Perú y el visitante imperial



Por Gustavo Espinoza M. (*)
Como parte de su gira por la región, el lunes 5 de enero visitó nuestra capital el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, enviado por el Presidente Trump para “preparar” el camino del Imperio en aras de la Cumbre de las Américas que se celebrará en Lima el próximo abril.

Es curioso.  Los denominados  "Foros Internacionales" lucen siempre muchas incoherencias. Recordemos apenas que Naciones Unidas -el organismo de paz por excelencia- tiene su sede en la potencia mas guerrerista de nuestro tiempo, los Estados Unidos, que lleva conflictos bélicos a todos los rincones del planeta; y que la Organización de Estados Americanos (OEA)  se puso del lado de los batistianos y de los somocistas en Cuba y Nicaragua,  respectivamente, cuando los procesos sociales de esos países afectaron los intereses de Washington.
Muchas veces los organismos encargados de preservar los Derechos Humanos y las Libertades Públicas, callaron ante los crímenes de Pinochet o de Videla porque en Chile o Argentina se reprimía a los comunistas y otros grupos de izquierda. Y  Antonio Maidana –el Secretario del Partido Comunista de Paraguay- fue secuestrado y asesinado sin que se le mueva una ceja a los “demócratas” de diversas latitudes.
Fueron esas -y siguen siendo- las incoherencias de un sistema que vive de la explotación y la miseria de los pueblos a los que dice representar. En ese escenario,  la mentira juega un  papel fundamental: Se habla de libertades, cuando se alienta el miedo y la obscuridad.
Hoy en el Perú no solamente se  vive un  periodo de corrupción extrema, sino de violencia social particularmente peligrosa.  Casos como la represión con muerte, desatada contra los agricultores;  o el secuestro, violación y asesinato de una niña de 11 años por parte de un confidente de la policía; constituyen expresiones del desorden moral que corroe  las bases mismas de la sociedad. En lo alto de ella,  los expresidentes -y el actual- asoman comprometidos en delitos que concitan la más franca repulsa ciudadana.
No obstante, la sede de la Cumbre de las Américas será la capital de un país seriamente cuestionado por estos males; y los mandatarios de la región  recibirán la "bienvenida" de alguien que tiene las manos forradas en oro, como consecuencia de negocios turbios, e ingresos ilícitos.
Por lo demás, el "lema" de la Cumbre –“gobernabilidad, democracia y lucha contra la corrupción”- resulta incompatible con la práctica de un gobierno enlodado al extremo y que, adicionalmente,  carga con el peso de "indultar"  a uno de los 7 dictadores más corruptos de nuestro tiempo.
La tapa de la  bombonera resultará -quizás- el hecho que este evento sea convertido en una suerte de "tribunal de sanción" contra la Venezuela Bolivariana y el proceso emancipador latinoamericano;  y que consagre, como su figura principal, a Donald Trump,  el más desbocado exponente del Imperio en nuestro tiempo
Para asegurar que todo esto se cumpla, es que visitó Lima el funcionario yanqui. Su gira comprende varias estaciones, pero tiene un  único propósito: asegurar que la Cumbre en ciernes le rinda pleitesía al actual Jefe de la Casa Blanca y se sume diligente a su política de agresión y de guerra contra Nicolás Maduro. Trump quiere verse complacido ante Jefes de Estado que integren, entusiastas, una diligente comisión de aplausos, a su gusto y medida.
Fue por eso que el primer punto que el señor Tíllerson trajo como un  puñal entre los dientes, fue un mensaje contra Venezuela. Washington no quiere a Maduro como no quiso nunca a  Sandino, Fidel Castro, Velasco Alvarado, Salvador Allende o Hugo Chávez. No quiere a nadie que obstaculice sus planes de dominación, sus apetitos imperiales, ni su voracidad galopante; aquella que lleva sangre, destrucción y muerte a todas partes.
Pero seguramente, no es nada personal. Lo que Washington no quiere, es a los pueblos, porque ellos obstruyen el camino que se ha trazado para apoderarse de sus riquezas,  cultura, tradiciones, historia y hasta sus escasos bienes materiales. No es en absoluto casual que el señor Tilleron haya sido hasta poco Director Ejecutivo de la petrolera Exxon Móbil Corporation, uno de los consorcios más interesados en la riqueza regional.  Son esos, los intereses que ellos encarnan.
El viaje del señor Tillerson  es parte de una estrategia de dominación, y perfila los rasgos netos de una ofensiva global contra los  Estados Soberanos de nuestro continente.  Se inscribe en la agresión contra Venezuela, pero también en las maniobras contra Lula, en Brasil, los ataques a Correa, en Ecuador, la campaña contra Evo, en Bolivia, la ofensiva orientada a aislar a Nicaragua  en todas las acciones contrarias a los intereses de los pueblos que se registran en la región, y que asoman impulsadas por administraciones corruptas y en extremo serviles, como las de Temer, Macri, Santos o Kuczynski.
Por eso se ha dicho -y es verdad-  que lo que le interesa al gobierno yanqui no es que Venezuela sea –o no– una democracia. Lo que realmente le importa, es su riqueza petrolera y gasífera,  su potencial electrónico y hasta el agua de sus ríos y, claro, el silencio de su pueblo;  que no se extienda el mensaje liberador que nace de su suelo desde hace más de 200 años. Y para conseguir eso, es que prepara una ofensiva militar contra la administración de Caracas. Sueña con la posibilidad de derribar a Maduro y colocar en el palacio de Miraflores a un pelele que sirva con fruición sus designios.
Con ese propósito ha incrementado sus bases militares en América Latina y el Caribe, programado sucesivas visitas del jefe del Comando Sur de los Estados Unidos a los países que juzga sus “aliados”, y hasta ha impulsado maniobras militares como la recientemente registrada en Tabatinga. La pólvora, es para Trump arma decisiva para el “diálogo” en la región.
Todo indica que en la Patria de Bolívar, el Imperio ha perdido la batalla. No confía ya en lo que hasta ayer nomas llamada “la oposición democrática”, ni exige “elecciones inmediatas para que se vaya Maduro”. Ahora, simplemente alienta un Golpe de Estado afincando la ilusión de que “algunos militares” se puedan poner al servicio de “su” causa. Cree que si  “desde adentro” asoma una “posición de fuerza” será posible que “desde afuera” una acción militar imponga un cambio en el escenario, Es su sueño de hoy.
Lo que importa a Washington ahora es asegurar que la VIII Cumbre sirva a tales propósitos. Si la gira del Secretario de Estado yanqui cumple sus objetivos, la presencia de Trump en la capital peruana será un hecho. El tema, sin  embargo, no es tan  simple. En ese análisis, falta un punto clave: la sociedad continental, la voluntad de los pueblos. Ellos no sumarán puntos a la carta del Imperio y la visita del mandatario yanqui a esta parte de América, no será acogida como supone la Casa Blanca.
Ya pasó antes, en los primeros años de nuestro siglo cuando “nos visitó” George Bush. El gobierno de entonces  -Alejandro Toledo- urdió un falso  “atentado terrorista” contra la sede de la Embajada norteamericana en Lima para justificar la declaratoria de un “Estado de Emergencia” e impedir manifestaciones de protesta. ¿Seguirá el ahora presidente peruano PPK ese mismo derrotero? (Pensando Américas)
(*) Periodista, historiador y analista político peruano. Es colaborador de Pensando

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