Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos
Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

martes, 24 de octubre de 2017

Almagro: ¿el “Aladino” de la OEA?



Por Patricio Montesinos

Generalmente personajes de baja estatura política como el actual Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, tienen ciertas historias pasadas vinculadas con hechos de corrupción e inmoralidades.


A Almagro se le acusa de ser un peón de Washington encargado de velar por los intereses hegemónicos del imperio del Norte en Nuestra América, e incluso se ha denunciado por analistas que tiene estrechos contactos con la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Por supuesto que la conducta injerencista y enfermiza del actual “jefe” de la OEA hacia los procesos y gobiernos populares en la Patria Grande, y su defensa a ultranza de la “restauración” del neoliberalismo salvaje en este hemisferio, corroboran tales acusaciones.   

Sin embargo, de la trayectoria del excanciller y diplomático uruguayo  poco se habla y casi nada ha trascendido a la palestra pública, aunque rumores  entre bastidores refieren que en su carrera hay capítulos oscuros que lo implican en hechos de corrupción y otros indecorosos.

Los secreteos cuentan que Almagro estuvo  envuelto en tráfico ilícito de las afamadas alfombras iraníes, orgullo de la cultura y el arte persas, cuando fungió como funcionario en la embajada de su país en Teherán.

Como se conoce, las alfombras de Irán son bien costosas porque, además de hermosas,  son tejidas a mano y quienes las confeccionan, mujeres muy  laboriosas, pueden tardar más de un año en terminarlas.

Según entendidos, históricamente los invasores, políticos y enemigos de Irán han dejado su huella negativa en esas obras de artes fabricadas desde hace más de dos milenios y medio,  y que los mismos expertos coinciden en que están en peligro de desaparecer en el futuro por diversas razones.

Entre tales causas adversas figuran el tráfico ilegal de las  alfombras, y las sanciones económicas que Estados Unidos le ha impuesto al gobierno y pueblo iraníes, las cuales han entorpecido  su comercialización en los últimos años.

La industrialización de tapices en otras naciones del mundo, y de facto su venta a precios mucho más baratos, también ha dañado a la madre de todas las alfombras, las persas, entrelazadas a mano con un hilo resistente salido de la lana gruesa de las ovejas.

El autitulado “honesto” y “demócrata” Almagro debería esclarecer ese capítulo sombrío de su carrera, en momentos en que la corrupción, como un cáncer terminal, desangra a gobiernos e instituciones internacionales, de la que no escapa la OEA.

Cierto es que el actual secretario general de esa entidad hemisférica, con sede en Washington y financiada históricamente por  Estados Unidos para subyugar a Nuestra América, es un defensor de regímenes  corruptos como el de Michel Temer, en Brasil, y Mauricio Macri, en Argentina, entre otros.

Entonces  a  Almagro podría aplicársele ese refrán muy popular que  reza lo siguiente: “dime con quién andas, y te diré quién eres”.

Pero  claro, hay que darle la oportunidad de demostrar que no fue un traficante de las famosas “alfombras de Aladino”, ni tampoco protagonista de otros actos, también  rumoreados entre bambalinas, y que dicen poco de su moralidad, y sí mucho de su reiterada conducta  agresiva.

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