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martes, 20 de junio de 2017

¿Unirse centristas y revolucionarios?



Por:Javier Gómez Sánchez
Lejos de ser un retroceso, el discurso de Donald Trump lo que hace es dar inicio a un escenario político completamente nuevo.

Las posibles situaciones a partir de la implementación de su Directiva Presidencial serán, respecto a los escenarios anteriores en el conflicto Estados Unidos-Cuba, totalmente inéditas.
La nueva política presidencial es, en actitud y retórica, indudablemente retrógrada. Pero los efectos de su emisión no pueden verse aislados de las condiciones ya establecidas por la política anterior en las que esta viene a producirse.
Este 16 de junio pone fin al aire de incertidumbre en el ambiente contrarrevolucionario que se inició cuando Hillary Clinton, continuadora de la política de ¨ vía diplomática¨ de Barack Obama hacia Cuba, perdió las elecciones presidenciales frente al republicano Donald Trump.
Desde entonces el tratamiento que el nuevo gobierno daría al aparato neo contrarrevolucionario y su circuito de medios de comunicación creados por su antecesor fueron una incógnita. Pocas veces en la historia se ha presentado una pugna tan enconada entre los grupos de intereses en la política cubano-estadounidense hacia Cuba.
Con la presencia en la Administración Trump de impulsores de la política más agresiva, un indicio significativo fue la carta dirigida al Presidente por militares de alto rango retirados, sugiriéndole que continuara la política del anterior gobierno. En ese momento, la posibilidad de que lo planteado en la carta se lograra, podía llevar a ¨un factor común que evidencia, no una diferencia de política demócrata-republicana sino una continuidad, que de desarrollarse podía llamarse Doctrina Obama-Trump, donde el presidente de turno juega a ser el policía bueno con determinado país (Cuba) y el policía malo con otros (Venezuela, Siria).¨
El 16J, en cambio, lo que evidenció es la falta de capacidad del gobierno de Donald Trump para poder desarrollar esa política exterior por separado, ni siquiera a favor de los propios intereses imperiales de los Estados Unidos. El juego obamiano indudablemente requería una habilidad política y diplomática de la que Trump y su gabinete carecen.
Pero sobre todas las cosas, el brusco cambio, significa el rompimiento del pacto o ¨consenso contrarrevolucionario¨ ocurrido durante el gobierno de Barack Obama, entre la contrarrevolución tradicional representada por el senador Marco Rubio y la neo contrarrevolución centrista representada por el empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas. En un encuentro auspiciado por la Heritage Foundation y Google ideas, celebrado el 21 de marzo de 2012 en Washington, ambos representantes llegaron a un acuerdo para un cambio de estrategia hacia Cuba bajo la idea de utilizar Internet “para descongelar una isla congelada en el tiempo”.
Es público que cada año el gobierno norteamericano asigna un presupuesto de 20 millones de dólares para proyectos de subversión en Cuba. Es muy probable también que exista una cantidad de dinero que se emita para estos fines de forma encubierta. Estos fondos son utilizados por la CIA y por la USAID para favorecer a grupos políticos de origen cubano de diversa tendencia.
Tradicionalmente el mayor beneficio de esos fondos había estado en manos de la contrarrevolución tradicional, sosteniendo la industria del anticastrismo en la ciudad del Miami, que daba sostén económico, beneficios electorales y capacidad de cabildeo a una mafia política establecida durante décadas.
Igualmente de esta corriente se beneficiaban los grupos de disidentes tradicionales en la isla, ya muy desprestigiados y despreciados por los propios norteamericanos, pero aún existentes.
La pérdida alarmante de terreno electoral de los republicanos en la Florida, la actitud favorable al acercamiento de la mayoría de los cubanos emigrados, y el empuje de las nuevas tendencias de ¨tercera vía¨ para el caso cubano, obligó a las fuerzas de Marco Rubio a aceptar el acuerdo.
La estrategia de penetración diplomática del socialismo cubano, diseñada para el gobierno de Obama por Arturo Lopez -Levy  y otros, comienza a desarrollarse.
El dinero es re-direccionado de sus antiguos usos a nuevos. Las antiguas tendencias principales pasan a ser secundarias pues la nueva estrategia prefiere apostar más al desarrollo de medios ¨alternativos¨ en Internet, la fabricación de ¨líderes de opinión¨, el cultivo de una zona política centrista entre los intelectuales cubanos y la creación de una izquierda no comunista, a continuar poniendo su patrocinio principal en los disfuncionales grupos de disidentes cubanos vinculados a Miami. Aunque estos últimos continuaban siendo sostenidos, pasan a tener un rol secundario.
El dinero comienza a usarse para eventos en Europa y Estados Unidos, donde se reúnen los nuevos actores de la estrategia centrista. Bajo financiamiento surgen varias páginas web, mientras otros proyectos ya existentes se unen la nueva estrategia, creándose un circuito de comunicación neo contrarrevolucionaria.
En ese tránsito de la debilidad al fortalecimiento aparecen, sobretodo, nuevos bolsillos. Las viejas fuerzas de Miami observan el nuevo panorama mientras tragan en seco.  
Pero llegan las elecciones y el descontento de los estadounidenses con la gestión demócrata hacen que los republicanos, con Trump como Presidente, vuelvan a la Casa Blanca. La alfombra roja vuelve a tenderse para la fauna política de Miami.
Con el desequilibrio de las relaciones de poder, ya no necesitan estar sometiéndose a ningún pacto.

Significativamente en días previos al discurso, de forma oportuna José Daniel Ferrer y su empresa política UNPACU pertenecientes a la disidencia tradicional venida a menos, publica una carta abierta al Presidente pidiéndole un cambio de política. Finalmente Marco Rubio sonríe y aplaude junto a los demás tras la tribuna del Teatro Manuel Artime de Miami.
Se rompe el ¨consenso contrarrevolucionario¨.
Veamos algunas reacciones emitidas por el circuito de medios centristas:
La Sra. Elaine Díaz, quien fuera beneficiada durante el gobierno de Obama con una beca en Harvard y con el financiamiento de su publicación digital Periodismo de Barrio, comenzaba: ¨Las medidas que anunció hoy, presidente Trump, son patéticas. (…)Las medidas que anunció hoy no son irrespetuosas con el gobierno cubano, son irrespetuosas con los ciudadanos cubanos. Son irrespetuosas conmigo¨ y terminaba: ¨Puede que el trato con Obama se haya jodido; pero nuestra dignidad sigue intacta¨.
El Sr. Hugo Cancio, propietario de la revista On Cuba, quién ha defendido ante otros panelistas en la televisión de Miami el acercamiento diplomático y comercial hacia Cuba, así como el intercambio cultural Cuba-USA en el que participaba con su empresa Fuego Entertainment, emitió en un Editorial con el título ¨Un mejor acuerdo ¿Para quién?¨:
¨Cuando Donald Trump ganó las elecciones en noviembre pasado, todos sentimos que vendrían cuatro años de mucho trabajo. Las escasas declaraciones hacia Cuba del hasta entonces candidato presidencial no eran precisamente alentadoras. En todo caso, la variable Obama en el proceso de normalización había sido determinante. Y esa variable estaría desde ese momento fuera de la ecuación¨.
Cerraba el Editorial: ¨¿Para quién un retroceso con Cuba sería mejor? El único beneficiado podría ser el pasado. Y todos, cubanos y estadounidenses, vivimos en el presente. Permítasenos trabajar para el futuro¨.
Cuba Posible, un proyecto que ha  sido promovido a través de la fundación Open Society del magnate norteamericano George Soros (la misma que financió la creación de grupos disidentes en el antiguo Campo Socialista) creado por antiguos integrantes de la revista Espacio Laical, los que en el 2012 tienen un encuentro en La Habana con Carlos Saladrigas, solo dos semanas después de logrado el acuerdo con Rubio; y que en la víspera del 16 de junio había presentado su reorganización en el evento de Washington Office on Latin América (WOLA), ya desde los días previos se declaraba desde los encabezados: ¨La preservación del legado de Barack Obama. Apostando por los que construyen¨, leyéndose más abajo: ¨El presidente puede sentirse influido a hacer concesiones ante las presiones de la derecha cubanoamericana en agradecimiento por el voto de miembros de este grupo a favor de su nueva legislación en materia de salud (…) Trump sabe que necesita aliados en el predominante panorama de impopularidad dentro del que se mueve en su propio circuito¨.
Apenas pronunciado el discurso CP emitió una Nota Pública contraria al cambio de estrategia política.
Cartas desde Cuba del Sr. Fernando Rasberg, el mismo que propalara la grave falsedad de que el ejercicio militar Bastión 2016 se realizaba como respuesta del gobierno cubano a la elección de Donald Trump, emitió el título poco antes del discurso: ¨¿Se acabará la tregua entre Cuba y EEUU?¨, en el que pronunciaba:
¨Es muy cínico repetir que se puede aplicar un bloqueo económico contra Cuba, afectando solo a la clase dirigente sin lastimar al cubano de a pie. La disidencia, que hoy festeja, parece no entender que su aislamiento proviene justamente por apoyar a Washington contra su propia gente. Albert Einstein nos recomendaba que “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” …¨
Es entendible que los neo contrarrevolucionarios tengan motivos para expresar rechazo al cambio que ha realizado Trump.
Pero si llega a llevarse a la práctica, un cambio del centrismo como estrategia principal a secundaria, no significa que el apoyo y financiamiento a este desaparezca. Su patrocinio está insertado dentro de planes de estrategias programáticas que no depende del Presidente de turno, sino del tipo de operaciones que la CIA y otras estructuras del aparato de inteligencia e intervención geoestratégica de los Estados Unidos determine desarrollar.
El gobierno de Obama asumió su estrategia públicamente luego de que la CIA durante años estudiara las posibilidades de aplicar el uso de la penetración cultural y la guerra psicológica, y no al revés.
Los proyectos de comunicación ¨alternativos¨ seguirán siendo financiados. La contraposición de sectores intelectuales y artísticos con las instituciones cubanas seguirá siendo fomentada. El sabotaje al debate revolucionario y sus procesos legislativos seguirá siendo  intentado. La idea de una socialdemocracia como solución nuestros problemas nacionales seguirá siendo introducida. Continuarán trabajando sobre los estudiantes y profesores universitarios, como sobre los periodistas. Se continuará armando en las redes sociales una maquinaria de fabricar rumores que permita introducir matrices de opinión. La seudo revolución continuará siendo aprovechada al servicio de la neo contrarrevolución. Todo lo que divida seguirá siendo utilizado al máximo.
No dudemos en que veamos nuevas reacciones ¨anti Trump¨ en los medios centristas. Incluso que estas se vuelvan habituales hasta convertirse en parte misma de la estrategia. El circuito de comunicación centrista tendrá dos razones para emitirlas:
1-La práctica. Al ser una pérdida de terreno como tendencia en el juego de la política norteamericana.
2-La comunicacional. Que le permite utilizarlo para ganarse las simpatías de los cubanos que pudieran identificarse con ese rechazo.
En este segundo aspecto es que deben los revolucionarios, como lectores individuales o como medios de comunicación, organizaciones e instituciones debemos estar más claros que antes.
Ahora es más necesaria que nunca una tremendísima claridad. Andar como decía Fidel que estaba el Che: ¨Más claro que las aguas de Varadero¨
Porque los medios neo contrarrevolucionarios harán en mayor escala lo mismo que hicieron con el episodio del individuo con la bandera estadounidense en el desfile del 1ro de Mayo: Utilizarlo como herramienta para convenientemente ¨distanciarse¨ de un hecho tan aborrecible y dividirnos a partir de cómo lo enfrentamos. No hay manera racional de simpatizar con Donald Trump, ni cubanamente de hacerlo con Marco Rubio. Los centristas asumirán como parte de su agenda ese rechazo y lo utilizarán como camuflaje. Intentarán atraer con eso a personas honestas e incluso a revolucionarios. No se descarta que lleguen a pretender un espíritu de supuesta ¨unión cubana¨ ante el ¨carácter maligno¨ de Trump. Pretenderán engañarnos, haciéndose pasar por patriotas cuando sabemos que no lo son. Intentarán envolvernos diciendo que el verdadero enemigo de la Revolución, del Socialismo y del pueblo cubano es la tendencia de Trump y no la de ellos.
Cuando se habla de alianzas con un poder extranjero, no hay diferencia entre un Marco Rubio y un Carlos Saladrigas. El carácter común está en sus fines: Derrocar la Revolución, restablecer el capitalismo como sistema y la dominación estadounidense en Cuba.
Por eso la posición de los revolucionarios debe ser común. El centrismo y sus exponentes son y seguirán siendo por su naturaleza parte de la contrarrevolución. Ni jugando debemos caer los revolucionarios en musarañas de estar mirando el ¨mal menor¨ y creer que quienes se preocupan más por el “legado de Obama” que por la soberanía cubana pueden ser nuestros aliados. Frente a nosotros sus diferencias son solo de método, pero en el fondo no las tienen ni ideológicas, ni políticas. Ambos quieren la Revolución derrotada. De la misma manera en que los norteamericanos han construido un aparato de comunicación contrarrevolucionaria, y no lo van a desarmar, nosotros debemos seguir construyendo nuestro frente de comunicación revolucionaria sin perder tiempo, superar a la seudo revolución, identificar a la neo contrarrevolución, e integrar a los revolucionarios nuevos.
Definir para unir.
Nunca perder lo que nos identifica que es lo que ellos no tienen: nuestro carácter martiano, guiterista y fidelista. En esos medios podrán aparecer todo tipo de cosas, con todo tipo de intenciones, pero lo que nos diferencia abismalmente es que nosotros ante un nuevo Presidente del imperialismo yanki decimos lo que ellos nunca van a decir: Patria o Muerte.
Con Patria, vivos y vencedores.
http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/65047-%C2%BFunirse-centristas-y-revolucionarios?

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