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miércoles, 31 de mayo de 2017

Crímenes provocados por la CIA a través del bandidismo



En 1960, en medio de una creciente hostilidad política hacia Cuba por parte del Gobierno de Estados Unidos, el «Programa de acciones encubiertas», aprobado el 17 de marzo, puso en práctica una capacidad de acciones terroristas, guerra económica y espionaje nunca antes vista contra un país lati-noamericano. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) propuso el camino más violento para destruir la Revolución Cubana, mediante una acción encubierta en gran escala, capaz de arrojar al país a una guerra civil, asesinar a sus líderes y crear condiciones para una invasión.

A mediados de 1960, la estación de la CIA en la embajada norteamericana en La Habana promovía la oposición violenta de las organizaciones contrarrevolucionarias dentro del país, algunas de las cuales, por indicaciones de la propia Agencia, habían organizado el alzamiento de bandas armadas.
La Agencia mantuvo vínculos con los principales cabecillas de las bandas en el Escambray, donde se desarrolló el foco principal. Fraguaba la creación de una guerra irregular en esa región montañosa como apoyo fundamental a una eventual invasión armada.
Un documento de la CIA, del periodo junio a octubre de 1960, desclasificado en 1997, expresaba: «[…] solo en el Escambray hubo una actividad guerrillera verdaderamente efectiva, donde un estimado de entre 600 y mil mal equipados efectivos de la guerrilla, organizados en bandas de 50 a 200 hombres, operaron exitosamente durante más de 6 meses […]». Y añadía «[…] el desembarco de una fuerza de asalto, después de una extendida actividad de resistencia podría precipitar un alzamiento general y una defección amplia entre las fuerzas armadas de Castro […]».1
Sin embargo, los hechos históricos demuestran lo contrario. Los bandidos nunca «operaron exitosamente», solo se dedicaron a asesinar milicianos aislados y civiles indefensos.
El fracaso de la etapa inicial del bandidismo en el Escambray durante 1960, resultado de la ofensiva de las operaciones militares, originó que el 4 de noviembre la CIA ordenara la reducción de los grupos mercenarios que se entrenaban en Guatemala en «guerra de guerrillas», disponiendo un nuevo entrenamiento a la tropa invasora que en abril de 1961 desembarcaría por Playa Girón. Pero persistió en su decisión de mantener el flujo clandestino de suministros de guerra por vía aérea y marítima.
Para abastecer con armas, parque, explosivos, modernos medios de comunicaciones, víveres, medicamentos y otros pertrechos de guerra que necesitaban las bandas de alzados, la CIA recurrió a los sobrevuelos a baja altura en zonas montañosas utilizando aviones de transporte C-46 y C-47, que despegaban de sus bases en la Florida.
El 29 de septiembre de 1960 se realizó un lanzamiento de armas y suministros en el Escambray, pero el cargamento cayó en un embalse de agua donde fue ocupado por las milicias. El 7 de noviembre tuvo lugar otro lanzamiento aéreo en la zona de Condado, Escambray, que también fue ocupado. En enero de 1961 se produjo un nuevo envío en Pinar del Río, que cayó nuevamente en manos de las fuerzas revolucionarias.
En aquellos momentos habían sido movilizados hacia el Escambray unos 60 000 milicianos organizados en 80 batallones procedentes de todo el país. Este territorio montañoso fue ocupado por las milicias y unidades de las FAR que desencadenaron en diciembre de 1960 la «Operación Jaula», y durante cuatro meses persiguieron tenazmente a los bandidos.
Entre el 6 de enero y el 4 de marzo de 1961 la CIA puso en práctica en el Escambray la «Operación Silencio», indicando al cabecilla Osvaldo Ramírez que sus bandas debían permanecer inactivas para que no atrajeran a las milicias y pudieran recibir varios lanzamientos de armas. El 6 de enero, un avión C-47 dejó caer entre los poblados de Condado y Magua, paracaídas con armas y suministros, los que no llegaron a manos de los bandidos, porque la ofensiva militar los obligaba a huir constantemente. El texto de un mensaje cifrado el 7 de enero, enviado a la CIA expresaba un profundo desaliento: «[...] Situación ha variado. Intentan cercarnos. Todos paquetes “Operación Silencio” cayeron enemigo. Enemigo prepara ofensiva con miles milicianos. Parece todo se perderá. Incluso la vida [...] Comandante Osvaldo Ramírez [...]».  Un año después, el 16 de abril de 1962, este criminal resultaría muerto cuando trataba de evadir un cerco de las milicias.
Los días 6, 13 y 17 de febrero se produjeron nuevos lanzamientos de armas en la zona de Santa Lucía, en El Naranjo y en La Sierrita, entre el Circuito Sur y San Blas. El 4 de marzo, tuvieron lugar otros dos en El Mamey y en Charco Azul, todos en el Escambray. Decenas de toneladas de armamentos y pertrechos de guerra fueron ocupadas por las fuerzas revolucionarias.
El 4 de marzo, una aeronave no identificada que sobrevolaba la zona de Cabañas, en Pinar del Río, fue averiada por baterías antiaéreas en una operación dirigida por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Para escapar, la nave aligeró su carga sobre la finca El Rubí y se vio obligada a realizar un aterrizaje forzoso en Jamaica. Entre las armas ocupadas se encontraba un mortero de 60 milímetros, 15 obuses, tres ametralladoras Browning, 28 fusiles Garand, nueve sub-ametralladoras Thompson y seis cajas de gelatina explosiva.
En contraposición al fracaso del avituallamiento por vía aérea, la CIA consideró en la etapa anterior a Playa Girón que las operaciones de abastecimiento marítimo habían desempeñado un importante apoyo a las bandas y a la contrarrevolución interna.
Según el coronel Jack Hawkins «[…] Las operaciones de abastecimiento marítimo lograron un éxito considerable. Las operaciones de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos, equipos militares […] La mayoría de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera […]».
El Inspector General de la CIA, Lyman Kirkpatrick, expresó en su informe de octubre de 1961, que «de las 33 misiones calificadas como exitosas, solo 27 podrían considerarse así totalmente, ya que la carga fue recuperada posteriormente por el gobierno de Castro o el éxito fue solo parcial […]».2 En este informe se reconoce que la cantidad total de suministros por aire y mar alcanzó 46,5 toneladas.
Hawkins añadió que durante el periodo comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, como parte del «ablandamiento» previo a la invasión, perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas, se descarrilaron seis trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar, se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas, y 800 incendios en plantaciones de caña.3
En ese periodo las bandas fueron responsables del asesinato de tres jóvenes maestros, 11 campesinos y un menor de edad de 22 meses de nacido.
Esta guerra sucia no hubiera sido posible sin un programa subversivo apoyado desde una gigantesca base de operaciones paramilitares y de inteligencia de la CIA denominada con el criptónimo de JM WAVE, que ampliara sus capacidades para abastecer de medios de guerra a los bandidos y los grupos contrarrevolucionarios internos, e incrementó los ataques piratas costeros.
Un nuevo plan encubierto de la CIA, a pocas semanas de la victoria de Playa Girón, mantenía la prioridad del suministro a las bandas: «[…] Las acciones de apoyo se planifican y ejecutan en apoyo a las guerrillas que existan o puedan surgir en las montañas de Cuba, mediante operaciones aéreas y marítimas para la entrega de armas y suministros y para la infiltración y exfiltración de personal […]».4
Desde entonces, la «Unidad Mar» de la JM WAVE se fortaleció, incorporándole algunas embarcaciones que habían participado en la invasión por Playa Girón y alcanzó su mayor fuerza a finales de 1962, coincidiendo con el auge de la Operación Mangosta.
Esta flota paramilitar, considerada por la CIA como la tercera en la región, llegó a contar con más de 30 embarcaciones.
Los buques madre, que eran utilizados para cubrir cualquier punto del territorio cubano y operaban a unas diez millas de la costa, fueron convertidos en naves de guerra, provistas de cañones y ametralladoras, con dos lanchas rápidas tipo V-20 a bordo, así como balsas RB-12 con motores silenciosos, una tripulación armada con unos 30 oficiales y marineros, así como una embarcación intermedia remolcada.
Estas naves artilladas y dedicadas a la actividad terrorista contra Cuba, permanecían fondeadas en varaderos ubicados en zonas urbanas como Northwest 2nd Avenue Miami River, Southwest 6th Street Miami River, Northwest 7th Avenue Miami, Northeast 17th Avenue Miami River Drive, y Northeast 8th Avenue Miami, Florida.
Después de un detallado análisis realizado por los oficiales de caso de la CIA sobre el lugar escogido en territorio cubano para estas misiones, los buques madre partían desde la Florida con su mortífera carga rumbo a Cuba, lo que se extendió hasta finales de los años 60. Por las costas cubanas fueron introducidas toneladas de armamentos dirigidos a incentivar la violencia y la muerte. La mayoría de las víctimas del terrorismo contra Cuba cayeron en esta etapa, lo que puso a prueba la capacidad de resistencia y la valentía de nuestro pueblo.
*Investigadores del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado
1 Clandestine services history, record of paramilitary action against Castro Government of Cuba. (17 marzo 1960-mayo1961) Revisión histórica de la CIA. Kennet K. Addicott.
2 Informe Kirkpatrick Encuesta del Inspector General sobre las operaciones cubanas y documentos  conexos. Octubre de 1969. Desclasificado en 1997.
3 National Archives and Records Administration (NARA), 5 de junio de 1998. Memorando para antecedente, 5 de mayo de 1961. «Acción paramilitar contra el gobierno de Castro en Cuba». Capítulo 5: «Resultados del programa de resistencia interna de septiembre de 1960 a abril de 1961», pp.11-14.
4 Program of Covert action aimed at weakening The Castro regime. Washington, USA May 19, 1961. Desclasificado 1961. FRUS Vol. 10, 1961-1963.

 

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