Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos

lunes, 20 de marzo de 2017

Que el señor Almagro estudie la verdadera historia de los DDHH y la democracia en EEUU





Un tema, recurrente por estos días, emana mucha manipulación mediática, e involucra a quienes desde centros de poder o pagados por ellos, hacen de él –los derechos humanos– un verdadero festín para quienes quieren imponer al mundo su patrón y los que, como mercenarios y por unos cuantos dólares, son usados para ello.

Unos, como el señor Luis Almagro, secretario general de la desprestigiada OEA, han enfilado sus cañones contra la República Bolivariana de Venezuela. Allí se quiere aplicar la fórmula de la intervención foránea. Quizás la causa sea que los gobiernos, primero de Chávez y luego de Maduro, hayan desarrollado planes sociales de tal envergadura, como la construcción y entrega de más de un millón de viviendas, la salud gratis para todos, ser uno de los pocos países libres de analfabetismo y otros muchos logros reconocidos nacional e internacionalmente. O porque esa nación esté dando muestras de solidaridad, principalmente en América Latina y el Caribe, ignoradas por la OEA y su secretario general.
Luis Almagro, pidió suspender a Venezuela del organismo como medida de presión.

Y valdría preguntarse: ¿salir de la OEA es un deshonor o es un honor? Pienso que es lo segundo. Cuba lo ha demostrado.
Nuestro país, durante decenios, fue el punto de mira de los que evalúan los derechos humanos desde el cristal blindado de un puesto de mando para hacer guerras y matar a millones de civiles, como ocurrió en Irak; o buscar dinero a través de la producción y venta incontrolada de armas que provocan la muerte a miles de personas, incluyendo niños y jóvenes norteamericanos en sus propias escuelas, centros de recreación o en las calles.
Siempre han utilizado y ahora lo hacen, a uno que otro mercenario o mercenaria, que por algunos dólares hasta se visten de blanco con el único afán mediático de hacer bulla y provocar disturbios para luego acusar a las autoridades locales como violadoras de los derechos humanos.  
Recientemente y desde Estados Unidos, que hace pagos adicionales a personeros como Almagro, se intentó montar un show con ribetes contrarrevolucionarios para lo que hasta el «ingenuo» secretario general de la OEA se prestó como máxima figura de un festín que Cuba nunca permitió ni permitirá.
Al respecto nuestro gobierno ha declarado que la OEA siempre ha sido un instrumento de Washington, una punta de lanza contra América Latina y contra la Revolución Cubana.
De esa misma raíz son las «listicas» que elabora el Departamento de Estado para condenar a naciones, aplicar bloqueos, sanciones económicas y hasta involucrarse en agresiones militares.
Pienso que el tema de los derechos humanos y el de la democracia –ambos bajo la interpretación norteamericana–, son los más recurrentes y más vilipendiados, usándose casi siempre para que los poderosos impongan sus patrones a las naciones pobres y, principalmente, a los gobiernos progresistas.
No se le vaya a ocurrir a alguien condenar como violación de los derechos humanos lo ocurrido con Jesús Navarro en el hospital universitario de San Francisco, California, a quien le fue negado el trasplante de un riñón por tratarse de un indocumentado.
En ese caso, según reportó entonces el diario La Opinión, el enfermo llevaba siete años de angustiosa espera. Durante 15 años trabajó como soldador en una fundición, cuando perdió su empleo tras una auditoría del Servicio de Migración y Aduanas a la empresa Pacific Steel, la cual hizo que 200 de sus 600 trabajadores fueran despedidos por ser inmigrantes.
Cuando la familia y algunos amigos del paciente preguntaron si de reunir los 200 000 dólares que cuesta el trasplante, se lo podrían realizar, el funcionario respondió que no, que a los indocumentados no los podían atender.
Otro caso revelado por Europa Press en un despacho desde Washington, señala que un niño negro de 14 años fue declarado inocente 70 años después de su ejecución en Carolina del Sur, luego que la jueza Carmen Tevis Mullen determinó que no fue sometido a un juicio justo.
Se trata de George Stinney, ejecutado en 1944 quien era tan pequeño que tuvo que sentarse sobre una guía telefónica en la silla eléctrica, tal y como informó la cadena estadounidense NBC. La familia dice que la Policía se llevó al adolescente a un interrogatorio mientras sus padres estaban fuera y recuerda que un jurado blanco no tardó ni diez minutos en declararlo culpable. El abogado defensor ni siquiera apeló la condena.
Las palabras derechos humanos esconden bajo su disfraz hechos como el que un niño use un arma y ametralle a sus compañeritos de aula. Que otro menor de edad tenga que vender esperma en una esquina neoyorkina. Que debajo de los puentes de la gran urbe norteamericana duerman cada noche cientos de seres humanos, sin techo y sin comida.
Nada de eso es violación de los derechos humanos, de acuerdo con el patrón imperial.
Esto que ocurre cotidianamente en el país más rico del planeta, no es visto, oído, ni leído por un señor como Almagro –que por cierto lee y habla inglés– lo que no lo inhibe de poder conocer al monstruo en sus propias entrañas, en vez de buscar supuestas violaciones en países donde Derechos Humanos no son simples palabras ni manipulación mediática con fines políticos.
En Venezuela, como en Cuba, Ecuador, Bolivia y otras naciones a las que la OEA y Washington quieren poner de rodillas, los derechos humanos son garantizar la salud al pueblo, dar educación a todos, fomentar la igualdad racial y de género, que todos tengan derecho al trabajo, que no muera alguien por tener que hacerse un trasplante de órganos y no tenga dinero para ello; que no haya luto en las familias por los reiterados tiroteos en las escuelas adonde acuden sus hijos…      
¿Es o no es violatorio de los derechos humanos que a presos ilegalmente detenidos en la ilegal base de Guantánamo se les haya torturado salvajemente, que se les niegue el derecho a abogados de defensa, no se les acusa oficialmente de nada aunque lleven más de diez años sometidos a ese suplicio? ¿Qué es el bloqueo económico y financiero contra Cuba, sino una violación flagrante de los derechos humanos, cuando se trata de matar de hambre a todo un pueblo? Recomendación: Que el señor Almagro lea –en español o en inglés– cuál es la verdadera historia en materia de derechos humanos y de democracia en Estados Unidos, el país donde se asienta la OEA y donde estas siguen siendo asignaturas pendientes. O es que tienen la razón quienes cuestionan para qué sirve la OEA y si vale la pena gastar tanto dinero para mantener a esa madriguera al servicio del imperio.

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