Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

viernes, 11 de marzo de 2016

Cuidarnos del abrazo del águila



“Otros bajen de media de seda y candelabro 
al pie de la escalera a recibir a reyes: nosotros 
damos asiento mayor a los amigos del trabajo 
y de la libertad que en la hora  penosa aman
 a nuestro país.” 
(José Martí. “En casa”, Patria, N. York, 
13 de agosto de 1892)

Por: Omar Segura.
 Causa asombro, o al menos cautela, cuando alguien carente de moral pretende imponer normas de moralidad. Lo mismo sucede cuando un deshonesto pretende dar clases de honestidad o cuando un violador se erige en defensor del derecho de los demás.


Estados Unidos, un eterno irrespetuoso de la democracia, de la soberanía y la libre determinación de otros; violador de los derechos humanos (hasta los de sus propios ciudadanos), pretende imponer normas y reglas que él mismo no ha llegado a interiorizar ni aplicar.

Todo tiene que ser a su modo y medida. Todo vale, siempre que se cumpla sin afectar sus intereses y no vaya contra su forma de ver el mundo.

Su concepción de la “democracia” en lo procesos electorales de América Latina y otras partes del mundo son válidos y funcionan para ellos hasta el momento en que el voto popular directo elige a cualquiera que “se les vaya de las manos”.

Eso ha sucedido históricamente. Hoy arremeten contra Maduro, Evo, Correa, Dilma, Cristina, Lula y tantos otros, por sólo hablar de nuestro entorno latinoamericano.

El poder imperial recurre en estos casos a otros métodos de “votación” que retrotraen cualquier resultado verdaderamente democrático, en los que se reflejó la real voluntad del pueblo. Esos métodos pueden ir, entre otros, desde agresiones o boicots económicos, el asedio mediático, el descrédito, la desestabilización, el golpe de estado, la fuerza militar directa… el magnicidio.

De quien es capaz de recurrir, incluso, hasta a la autoagresión, sacrificando a sus propios ciudadanos para justificar su intromisión en los asuntos de otros estados y derrocar regímenes que no son de su agrado o no responden a sus intereses, puede esperarse cualquier cosa.

Llegan al máximo dentro de sus fronteras al asesinar a presidentes que no responden a los intereses de quienes en realidad gobiernan: los grandes magnates y las corporaciones.

Enarbolan una “democracia” que pretenden imponernos o inducirnos “suavemente”, a la manera que sugiere Gene Sharp*.

Los términos “dictadura”, “terrorista”, “violador de derechos humanos” son, entre otros, aplicados selectivamente a quienes responden a los verdaderos intereses de las mayorías y se enfrentan a explotadores, saqueadores y vendedores de la soberanía de las naciones.

Gobiernos que han reprimido violentamente a sus pueblos, desaparecido personas, torturado y violado derechos, nunca han recibido ni un señalamiento ni una represión por sus actos. Por el contrario, los erigen y apoyan en todo momento… mientras les convienen. Porque Roma paga a los traidores, pero, al final, los desprecia. Para la historia quedan los nombres de Batista, Trujillo, Pinochet, Somoza, Duvalier…

No puede ser digno de todo crédito quien se ha levantado a costa de agresiones, robo de territorios, saqueos, genocidio. Quien de propia mano o valiéndose de su poderío económico y militar siembra la división, a la vez que crea y arma grupos que les sirven en sus propósitos hegemónicos.

Aceptamos la mano que se tienda amiga y respetuosa, en plano de igualdad; pero también nos cuidamos del abrazo: puede ser mortal.

Cortesía del autor con el blog Isla Mía
http://islamiacu.blogspot.com/2016/03/cuidarnos-del-abrazo.html 

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