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martes, 1 de diciembre de 2015

Ejército Pacífico de Batas Blancas cubano: en el colimador de EEUU



Por: Patricio Montesinos 
El prestigioso Ejército Pacífico de Batas Blancas, como le denominan en muchos rincones del mundo a los admirados trabajadores de la salud  cubanos, ha sido un perenne  objetivo de incesantes  ataques  de Washington para tratar de desvirtuar uno de los mayores logros de la Gran pequeña isla del Caribe.  

Desde el mismo día del triunfo de su Revolución, el 1 de enero de 1959, a Cuba le fueron robados desde Estados Unidos la mitad de sus doctores, lo que obligó a la nación antillana a crear lo que son hoy sus reconocidas a nivel internacional Escuelas de Medicina, entre ellas la latinoamericana (ELAM), donde por cierto  también estudian jóvenes norteamericanos. 
La formación  de los profesionales de la salud en la Isla tiene como principios fundamentales el humanismo, la solidaridad, además de su afamada alta calificación científica, y para nada el mercantilismo que desgraciadamente predomina actualmente en el mundo con los padecimientos y sufrimientos de los seres humanos. 
Ello les imprime a los graduados de medicina, enfermería y diversas especialidades en Cuba un valor extraordinario que los hace sobresalir entre sus homólogos egresados de universidades de otras naciones.  
Desde el comienzo de sus carreras, los doctores titulados en el decano  archipiélago caribeño y otros especialistas vinculados a esa esfera asistencial combinan sus programas de estudios con la atención directa al paciente, lo cual agiliza la adquisición de sus conocimientos y una formación integral.  
Igual ganan una notable experiencia, luego de graduados, cuando viajan a diferentes países de África, América Latina, Asia, e incluso a Europa, para de manera gratuita brindar  atención a los enfermos y  prevenir dolencias en los lugares más recónditos, con recursos limitados, y arriesgando hasta sus propias vidas. 
El bautizado Ejército Pacífico de Batas Blancas está calificado y presto para asistir a ciudadanos  afectados por  huracanes, tifones, terremotos, y cualquier tipo de patologías o epidemias, como la del Ébola, que recientemente se propagó por varias naciones africanas, y la cual fue combatida valerosamente por el Contingente Henry Reeves. 
Cuando se trata de impedir la muerte de seres humanos, el gobierno y pueblo de Cuba no miran que religión profesan sus pacientes, si son negros, blancos o indios,  ni tampoco si son adversarios o amigos. 
En medio del devastador huracán  Katrina que flageló Estados Unidos en 2005, las autoridades de La Habana ofrecieron a Washington enviar  una Brigada Médica a las zonas dañadas, pero el entonces inquilino de la Casa Blanca George W. Bush rechazó ese noble gesto. 
En cambio, fue el propio W. Bush quien estableció en 2006 el “Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos”, único de su tipo en el mundo, dirigido a dañar la cooperación  internacional de la Isla, y privarle  de sus recursos humanos, además de a los países receptores que tanto los necesitan. 
Ese plan anticubano, vigente aun como el mismísimo bloqueo norteamericano,  tiene el maligno  objetivo de promover el abandono por  parte de profesionales  de la medicina cubana de sus misiones en otras naciones, facilitando activamente su emigración mediante el uso de las embajadas norteamericanas para alentarlos a ello. 
Por supuesto que el referido programa es una más de las tantas agresiones de que es objeto Cuba todavía por parte de Estados Unidos, a pesar de que ambos gobiernos decidieron restablecer sus relaciones diplomáticas recientemente, y sostienen conversaciones bilaterales.   
A juzgar por su actuación, Washington parece  seguir  empeñado en desvirtuar  los enormes valores  humanos de la Revolución cubana, un conocido objetivo que siempre ha estado destinado al fracaso. 
Gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, Cuba seguirá siendo una potencia mundial en la medicina, porque la mayoría de sus profesionales, y los que están por venir, sienten orgullo de ello. 
Por cierto, felicitaciones y toda la gratitud que merecen los integrantes de ese decoroso, y a la vez temible por Estados Unidos, Ejército Pacífico de Batas Blancas, en ocasión del Día de la Medicina cubana, a celebrarse este 3 de diciembre.

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