Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos

martes, 3 de marzo de 2015

De politiqueros, pluripartidismo y manengues



 Por: Héctort Izquierdo Acuña 
Cuba se encuentra inmersa, desde el 24 de febrero, en el proceso eleccionario donde se eligen los representantes del pueblo a la Asamblea Municipal del Poder Popular, ejercicio que ha sido cuestionado sistemáticamente por quienes conciben la democracia al estilo capitalista, y algunos claman por el pluripartidismo sin entender que Cuba ha ajustado su forma de gobierno a sus particularidades y que el tiempo de la politiquería y los manengues ya es agua pasada.

Sería extenso en demasía enumerar las manipulaciones de los políticos sobre el electorado cubano entre las que no faltaron falsas promesas, después olvidadas una vez obtenido el escaño; fraudes que dieron lugar a alzamientos armados entre Liberales y Conservadores como La Chambelona, quizás la más notoria y que ha trascendido a través de una jocosa canción.


Fue su protagonista el gobierno de Mario García Menocal, El Mayoral, esencialmente corrupto como quedó demostrado en las elecciones parciales celebradas en 1914, cuyos resultados fueron adversos para el Partido Conservador a pesar de la labor fraudulenta. Sus «personajes» políticos temían perder el poder. Para reelegirse, Menocal violentó a la Asamblea Nacional de su partido para que lo postulasen; mientras, los liberales se encontraban divididos en la selección de la figura a postular hasta que Alfredo Zayas devino candidato electo.

Desde los comienzos de la campaña reeleccionista, los liberales mostraron una actitud amenazante; se efectuaron choques entre grupos de ambos bandos y los fraudes, presiones y abusos, se generalizaron. Luego de las elecciones generales del 1ro. de noviembre de 1916, comenzó la «brava electoral», al decir de Julio Le Riverend.

En aquel entonces ocurriría el llamado «cambiazo», pues los cómputos no llegaban directamente a la Junta Superior Electoral como estaba legislado, sino a través de la Junta de Gobernación. Durante varios días ni siquiera se envió parte alguno, porque allí se cambiaron las boletas y documentos que favorecían a los liberales. Hasta finales del mes de diciembre no se emitieron los resultados que corroborarían el triunfo de Menocal.

Los liberales no tardaron en preparar una insurrección como respuesta al fraude, y se desencadenó la conocida Guerra de La Chambelona o «rebelión de los liberales» en febrero de 1917. El Mayor General José Miguel Gómez se puso al frente de los alzados y marchó contra La Habana.

Mucho me narraba un viejo amigo ya fallecido, quien fue víctima de aquella época. Evocaba su infancia cuando recordaba que “cuando se te enfermaba un familiar, si no tenías un amigo que estuviera en contacto con la política para que te atendieran en el hospital, era muy difícil que te dieran una cama. Tenías necesidad de una “palanca política” como le decíamos. A mí por ejemplo me dio el tifus a los 13 años y gracias al doctor Manuel Pérez Pérez, que era amigo de la familia y de un altruismo y humanidad a toda prueba, salvé la vida.

Me hubiera muerto como le ocurrió a infinidad de niños. Aquellos “gobiernos” jamás se ocuparon de la salud del pueblo. Cuando era una enfermedad que requería cirugía, para usted lograr alguna operación tenía que apelar a los sargentos políticos o “manengues”; a la vez que imploraban por un ingreso en el hospital estos personajes le solicitaban a cambio las cédulas electorales de la familia, porque decían que el político que lo apoyaba tenía influencias allí y si no era reelecto no podría resolver los problemas de los pobres.

Esa era una de las caras de la politiquería para que los corruptos aquellos pudieran salir electos. También los politiqueros compraban los votos: pagaban las cédulas electorales para que votaran a favor del candidato que ellos representaban.

Escándalos hubo y hasta denuncias que surcaron el éter a través las ondas radiales de la CMJP y para fines de la década del ´30 el ambiente político estaba sumamente caldeado. Debió venir entonces el Inspector de Radio de la Secretaría de Comunicaciones para investigar los supuestos insultos lanzados por medio de la CMJP por elementos del Partido Liberal, quienes atacaban al Doctor José Enrique Bringuier por los fraudes cometidos.

El resultado no debe asombrarnos: fueron presentadas infinidad de denuncias de fraude en las mesas de afiliaciones por distintos partidos por lo que se hizo necesario citar a los 38 mil electores que aparecían afiliados en el antiguo Término Municipal.

Y no es una falacia; el 27 de septiembre de 1947 Tomasa Morales fue a llevar a un enfermo al hospital Civil de Morón y se le negó  la entrada porque ella realizaba actividades políticas que diferían con las que se practicaban en el centro asistencial.
Así le ocurrió a Manuel Irurzun, director de la oficina del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) quien había recibido no pocas quejas por casos análogos. 
Reviso a propósito el artículo El pueblo en desconcierto, publicado por el periodista moronense Enrique Fierros Leiva que hacía alusión al abandono de los gobernantes. Expresaba Fierros que no habíamos cambiado nada, ni siquiera la hipocresía indómita de que se apoderan los políticos cuando hacen sus campañas electorales, que una vez obtenido lo que desean, más nunca se acuerdan de sus promesas, solo piensan en los bacanales  y en los harenes que forman para explotar al infeliz pueblo…

Hacía referencia también el renombrado jornalista local al voto, puesto que muchos de los ciudadanos que se dedicaban a vender su dignidad y su honor –decía- lo hacían porque el gobierno los tenía abandonado, porque eran hombres que no habían recibido educación y bajo su ignorancia, acudían a vender como negocio, su voto.

Sin embargo lanzaba el cuestionamiento ¿Si estuviéramos en un estado atorrante de miseria, viendo alguno de nuestros queridos familiares muriendo por falta de alimentos, y llegara un político de éstos que no salen por el voto popular, y le ofreciera dos pesos por el sufragio que le corresponde, no es una razón justificable?

El pluripartidismo conformaba otra parte de la historia. Para no salir del ámbito local baste decir que en 1955 existían oficialmente organizados en la República neocolonial cinco grandes partidos políticos nacionales con Comités Ejecutivos en cada uno de los trece barrios del Morón de entonces: el Partido Acción Progresista; el Liberal; el Revolucionario Cubano (Auténtico); Demócrata y el Unión Radical. El primero era el de mayor número de afiliados con algo más de 18 mil afiliados mientras que el Unión Radical solo había podido captar en sus filas algo más de 1000.

Así, el pluripartidismo, visto desde la perspectiva actual en que pretende presentarse por algunos que han permanecido mirando al pasado con visión nostálgica o por otros remunerados por los fondos del contribuyente norteamericano, es la aplicación del “divide y vencerás”. No es casual el hecho de la fundación por José Martí del Partido Revolucionario Cubano, tras analizar las causas del fracaso de la Guerra Grande que dieron al traste con diez años de cuenta lucha.

Era necesaria la unidad de todo un pueblo en pos de alcanzar la independencia de Cuba del yugo colonial y evitar, con ella, que los Estados Unidos se extendieran sobre las tierras de América, parafraseando al Héroe Nacional.

Hoy la unidad en torno al proyecto revolucionario cubano sigue siendo vital y su pueblo debe ser garante de lo alcanzado a lo largo del proceso de formación de la nacionalidad, de los elementos raigales de su cultura e identidad, ese es el pedestal sobre el cual se asientan las bases de la Cuba actual y deberán sustentarlas en el futuro.
 

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