Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

Frases de Fidel

Frases de Fidel......Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos.......El Partido es hoy el alma de la Revolución......Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad......Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambición, porque –como dijo nuestro Apóstol– “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz......Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas......Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos

lunes, 26 de enero de 2015

Martí y el Partido de la unidad




Por: Héctor Izquierdo Acuña
Indudablemente, el pensamiento de José Martí es un elemento cardinal en la ideología de la Revolución Cubana, por ello resulta imposible señalar cualquier referente ético sin que el pensamiento martiano no tenga un hilo conductor.
Muy joven aún, sufrió en carne propia los desmanes de la política colonialista española en Cuba; sufrió presidio, destierros y penurias que formaron su carácter y encausaron sus ideas sobre la Luego del fracaso de la Guerra de los Diez Años, Martí analizó objetivamente cada una de los errores cometidos en la contienda que dieron al traste con el esfuerzo de todo un pueblo en su lucha por la independencia de Cuba del colonialismo español.
Martí, tras largo y profundo análisis, logró elaborar una estrategia revolucionaria capaz de sobrepasar
los límites de la independencia cubana y darle un carácter a esa lucha verdaderamente continental. Esa estrategia aspiraba, sobre todo, a la obstaculización del imperialismo norteamericano en ciernes sobre las Antillas y sobre el resto de nuestras tierras de América.  En esa estrategia, la independencia de Cuba, junto con la de Puerto Rico, posee un papel de primer orden con la creación del Partido Revolucionario Cubano.
La lucha por la unificación de la emigración, sobre todo de los clubes de Nueva York y La Florida comenzó a fines de 1891. El 26 de noviembre de ese año, Martí pronunció su discurso conocido como Con todos y para el bien de todos en el cual se centró en explicar a la masa, cómo la república sería para todos los cubanos, para establecer como su ley primera el culto a la dignidad plena del hombre. Desarrolló, además, otras ideas y conceptos tales como que la guerra era necesaria, pero habría de ser organizada, debía hacerse justicia y darle cabida al negro y al español; y desde luego, la única solución era la independencia y no la anexión.
Al concluir su intervención, fueron aprobadas las resoluciones que conformaron el embrión del Partido Revolucionario Cubano, que quedó proclamado el 10 de abril y cuyas bases iniciales fueron de carácter secreto.
Si en 1892 José Martí había considerado que estaban maduras las condiciones para lograr la unidad del movimiento revolucionario cubano, lo que implicaba la fundación del partido, en 1894 la dirección revolucionaria entendió que existían las condiciones para el inicio de la “guerra necesaria”.
En su artículo publicado en el Nueva York por el periódico “Patria” el 17 de abril de 1894 titulado “El tercer año del partido revolucionario cubano. El alma de la revolución y el deber de Cuba en América”, Martí reafirma su ideario sobre la república cubana que debía construirse, sobre la labor  de esa empresa, americana por su alcance y espíritu, que ese partido daba a la revolución de Cuba y Puerto Rico para su independencia absoluta. Expone ideas expresadas en varios momentos de su oratoria y su pensamiento político teniendo en cuenta el conocimiento que sobre los procesos y política expansionista venían realizando el naciente imperialismo norteamericano.
Consecuente con las ideas más avanzadas en su concepción latinoamericanista y antiimperialista exponía en ese artículo: “Cuba y Puerto Rico entrarán a la libertad con composición muy diferente y en época muy distinta, y con responsabilidades mucho mayores que los demás pueblos latinoamericanos… No son meramente dos islas floridas, de elementos aún disociados, lo que vamos a sacar a la luz, sino a salvarlas y servirlas de manera que la composición hábil y viril de los factores presentes… asegure, frente a la codicia posible de un vecino fuerte y desigual, la independencia del archipiélago feliz que la naturaleza puso en el nudo del mundo…”
Su pensamiento preclaro y su clara visión del porvenir, planteaba Martí que “En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara para negarle el poder…; y si libres, … serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia de la América española aún amenazada y para el honor de la gran república del Norte, que en el desarrollo de su territorio… hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo”.
Advertía Martí en otra de sus partes: “Se llegará muy alto, por la nobleza del fin; o se caerá muy bajo, por no haber sabido comprenderlo”.
Más adelante explicaba Martí sobre la importancia de lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico cuando exponía: “Es el mundo lo que estamos equilibrando, no son sólo dos islas las que vamos a libertar… esta obra es de previsión continental…”.
Es por esto, por lo que representaba la independencia de Cuba para la integridad y la soberanía de los pueblos de América que Martí plantea: “Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos”.
Con estos presupuestos ideológicos llegaba el Partido Revolucionario Cubano a su tercer año de vida. Estaba Martí convencido de que la independencia de Cuba y Puerto Rico “no es sólo el medio único de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana”.
Y ante la magnitud de la tarea salvadora, ante la tarea de ser el fiel de la balanza americana para alcanzar el equilibrio del mundo concluyó diciendo: ¡Los flojos, respeten: los grandes, adelante! Esta es tarea de grandes.
Una de las páginas más representativas del pensamiento antiimperialista martiano, abordado en el artículo anterior y que permiten reflexionar sobre la vigencia actual de su legado es la conocida carta inconclusa dirigida a su amigo Manuel Mercado fechada el 18 de mayo de 1895, un día antes de su caída en combate. En ella expresaba en una de sus partes:
“ …ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo ánimo con que realizarlo,  de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso…”
(…) impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino que ha de cegar y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia”.
Hoy, a más de un siglo de expresadas estas ideas mantienen plena vigencia, se materializan en la lucha contra el imperialismo yanqui y su expansión en los pueblos de América. Como en tiempos de Martí, un error en Cuba es un error en la humanidad moderna. Hoy también son cada vez más los pueblos que se levantan con Cuba y lo hacen para todos los tiempos.   

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