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martes, 9 de septiembre de 2014

La Patria Grande debe estar en máxima alerta



Por Patricio Montesinos

En mi anterior artículo referido a la guerra planeada por el régimen norteamericano para caotizar Europa, utilizando a Ucrania como punta de lanza contra Rusia, apunté que América Latina deberá estar en “alerta naranja” ante los belicosos tornados de Estados Unidos, los cuales pueden replicarse con toda intención en la Patria Grande para dividirla, cuando predominan fuertes brisas de unidad e integración en esta región.  

Nunca antes el territorio que se extiende desde el Río Bravo hasta la Patagonia había sido declarado Zona de Paz, como ocurrió en la última Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en La Habana, Cuba, ni se habló con tanta convicción  de la imprescindible unidad entre sus pueblos, lo que se reitera hoy en los países que la conforman.
 
Por supuesto que ello molesta mucho a Washington, cuya administración del presidente Barack Obama no descansa en tratar de evitar la definitiva integración de la Patria Grande, y para ello emplea todos los métodos de subversión posibles, además de alentar la división exacerbando viejos diferendos limítrofes, heredados del colonialismo. 
La Casa Blanca, y sus servicios secretos, se empeñan a fondo, como lo hacen en Europa y ya hicieron en el Medio Oriente, en enfrentar a varias naciones de América Latina por controversias fronterizas, que pueden ser solucionadas de manera amigable en una mesa de diálogo. 
No es noticia para nadie que el régimen de Obama, y sus predecesores, siempre han echado leña para incendiar tales añejadas disputas entre Venezuela y Colombia, Venezuela y Guyana, Nicaragua y Colombia, Chile y Perú, y Chile y Bolivia, por citar algunas. 
Divide y vencerás ha sido la estrategia de los imperios,  especialmente el de Washington, actualmente en decadencia y muy irritado ante la pérdida creciente, no solo de su dominio en Latinoamérica, sino a nivel internacional. 
La desesperación por preservar su hegemonía unipolar ha llevado a Estados Unidos a abrir demasiados frentes de confrontación al unísono, y poner en peligro la existencia del planeta tierra con una eventual devastadora guerra mundial.

La Patria Grande claro que no está exenta de posibles conflictos bélicos concebidos en territorio norteamericano, donde se organizan intentos de golpes Estado o blandos, como les llaman ahora, acciones violentas y subversivas, además de agresiones económicas contra naciones latinoamericanas. 
Venezuela, Argentina, Ecuador y Cuba son blancos constantes de ese accionar de Washington, como también Bolivia, Uruguay y Brasil, estos últimos abocados a procesos electorales, en los cuales la Casa Blanca se inmiscuye con sus aliados de la Unión Europea (UE) para truncar los procesos revolucionarios en curso en esos pueblos, con la toma del poder  por la derecha rancia y desprestigiada a su servicio en esta región.   
Noticias difundidas por medios de prensa revelaron hace varias semanas que un banco español llamó a los brasileños a no votar en los cercanos comicios generales por la candidata Dilma Rousseff, un episodio vergonzoso de injerencia.  
Algo similar ocurrió en Uruguay con la presencia del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien fue invitado por la derecha a Montevideo, en plena campaña electoral, para evidentemente hacer proselitismo político.  
En reiteradas ocasiones las administraciones norteamericanas han pagado a frustrados “dirigentes” de España, como los igualmente exmandatarios Felipe González y José María Aznar, con el objetivo de hacer ese trabajo sucio de la Casa Blanca en Latinoamérica. 
Los tornados belicosos de Estados Unidos, con Israel como repetidor,  han convertido al Medio Oriente  en un gran cementerio y un manicomio, mientras el denominado Viejo Continente corre similar riesgo con Ucrania de títere, aunque muchos en Europa pequen de “ingenuos”, y mantengan su conducta de dependencia a Washington.  
Sin dudas, la Patria Grande debe estar en máxima alerta permanente, y sobre todo unida, para hacer frente a las replicas malintencionadas  de los torbellinos criminales “Made in USA”. 

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