El 28 de junio
de 1959, el Comandante Camilo Cienfuegos pronuncia un discurso en Sagua la Grande, durante el cual
llama a los hombres y mujeres de ese pueblo de la región central a apoyar unida y decididamente a la Revolución.
Camilo, en
aquella ocasión expresó "Por la
libertad, pedimos que en silencio, como hacen los hombres y mujeres de honor,
juremos en silencio que nada ni nadie nos dividirá, que nada ni nadie detendrá la Revolución y que todos
preferimos mil veces caer muertos antes que rendirnos al enemigo o antes que la Revolución se
detenga".
Si traemos estas palabras de nuestro Señor de la Vanguardia a este
presente que vive América Latina, en cada rincón de este continente no dejan de
tener la más absoluta vigencia, pues son momentos donde se precisa de la UNIDAD entre todos, de esa
Unidad que tan claramente dejaron, en diferentes épocas Bolívar y Martí.
Lo anterior lo
digo, porque hemos vivido momentos difíciles en el continente, momentos donde
han regresado las intentonas de Golpes de Estado, de los cuales se han
fructificado el de Honduras y más recientemente el sucedido en Paraguay, en
ambos casos … ¿Quiénes han sido los más perjudicados??? Sin lugar a dudas,
coincidiremos usted y yo en que ha sido El pueblo, es decir las capas más
humildes de cada nación.
En el sentido
de la UNIDAD
están esas palabras de Camilo, para no dejarnos arrebatar lo que amamos, lo que
tantas vidas costó a lo largo de la historia, y es a esa UNIDAD a la que
estamos convocados los pueblos originarios americanos para No dividirnos, para
no claudicar ante el gigante de las 7 leguas que nunca se ha resignado a que
somos y seremos los dueños de nuestro propio destino.
Los que vivimos
el presente en este continente de ensueños, de grandes líderes y de hombres y
mujeres audaces, hemos sido testigos de cómo América se UNE, se levanta y se
quita las cadenas a través de organizaciones como UNASUR, MERCOSUR, la ALBA, la CELAC, muestras elocuentes
de que se ha dicho basta y se ha echado andar sin retroceso a una verdadera emancipación
de los más humildes y los más desposeídos.
Esa unidad que
nos hace fuertes, que nos hace firmes e inquebrantables, esa unidad de América
y sus pueblos será la única capaz de frenar los golpes pírricos contra la
democracia y la institucionalidad en cada nación.















