Te amo porque eres futuro, así se me antoja iniciar
estas líneas dedicadas hoy, Día Internacional de la Infancia, a los más
pequeños de cada familia, de cada hogar, porque ellos, como dijera Martí: Son
los que saben querer.
Ellos en mi país, en mi ciudad tienen y gozan de una
infancia feliz, así los veo cada mañana tomar por asalto las calles, llenarlas
de risas y colores para asistir a los círculos infantiles y a las escuelas.
Infancia feliz porque en Cuba no son sometidos a duras y
largas jornadas de trabajo para ganarse el sustento.
Infancia feliz porque en Cuba no son prostituidos, ni
violados, porque no corren el riesgo de ser baleados en plana calle o en los
centros estudiantiles por uno de sus compañeritos.
Infancia feliz en Cuba porque no son llamados a integrar
tropas de guerra cuando aun no son capaces de sostener un arma en sus diminutas
manos.
Infancia feliz en Cuba porque tienen aulas, maestros,
cuadernos, lápices, textos, sin que por ello tengan sus padres que desembolsar
un céntimo.
Infancia feliz y segura en Cuba porque son inmunizados
por más de 10 enfermedades prevenibles y que para muchas naciones del tercer
mundo es una verdadera quimera.
Infancia feliz en Cuba por estas y miles razones más,
pues tienen el privilegio de haber nacido en un país donde el Estado
Revolucionario, simplemente tiene a los
infantes como: La Prioridad.
Y si inicié estas letras con la frase Te amo porque
eres futuro, es porque aquí mi pequeño, el tuyo y el de todos los cubanos y
cubanas tienen ese porvenir garantizado, muy a pesar de las limitaciones que
impone un país subdesarrollado, del Tercer mundo y que por más de 50 años ha
sufrido y sufre el más cruel y despiadado bloqueo de los Estados Unidos.


























