El último ejemplo del estrabismo político de Aznar es una arremetida contra el "socialismo del siglo XXI", al que proclamó como un "fracaso económico" frente al libre mercado, precisamente cuando el mundo —y en especial España— sufre las consecuencias de la desregulación financiera y la avaricia capitalista.
Estas ideas están volcadas en la
introducción al informe América Latina: Una agenda de libertad 2012, que
elabora la Fundación
para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), una entidad afiliada al
conservador Partido Popular español. El ataque del antiguo Jefe de Estado (1996-2004) contra gobiernos populares de Latinoamérica es el producto de un dinosaurio político, cada vez más aislado de la realidad y encerrado en la torre de marfil de ese 1 % que maneja los hilos del dinero en el planeta.
De qué otra forma podría obviar que Venezuela, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), es el país que ha logrado los mayores avances en materia social durante los últimos años. Como dijo el presidente Hugo Chávez, en una década lograron reducir a la mitad la pobreza acumulada durante 200 años.
En Bolivia, los recursos naturales pertenecen ahora al pueblo y no a las transnacionales que saqueaban las riquezas de la nación, en la versión moderna de lo que hicieron otrora los compatriotas de Aznar con el oro y la plata —y de paso con la cultura— de los pueblos originarios de la región.
El Estado boliviano posee hoy más de 11 mil millones de dólares en reservas internacionales, cuando el presidente Evo Morales asumió el poder estas apenas llegaban a poco más de mil millones.
El caso grave de miopía política que padece Aznar bien podría ser tratado por la Operación Milagro, esa que llevan a cabo los "Gobiernos fracasados de América Latina" y que ha devuelto la vista a más de dos millones de personas.
Pero como se sabe que el expresidente no gusta de codearse con el pueblo, lo mejor sería que cambiase el catalejo averiado con que mira el mundo por unos buenos espejuelos —los mejores que pueda comprar con el dinero de sus amigos de Miami— para que vea con claridad los resultados de la vorágine neoliberal que exacerbó durante su mandato y no intente vender sus desgracias a otros.
Al parecer ni con telescopios puede visualizar lo que sucede en este mismo instante en las calles españolas. Bueno, lo ve, pero el cinismo lo ciega.
Tomado del Periódico Granma



























