La cultura, la identidad,
dicho de manera recta, la realidad cubana, tan cuestionada y calumniada, ofrece
verdades que son irrebatibles. Pongamos un ejemplo.
Nuestros niños están de
vacaciones. Se les ve a cualquier hora en ríos, playas, parques, calles, aceras
y otros espacios públicos.
En esos sitios juegan al fútbol,
al béisbol, al dominó, al voleibol, al tacón, a la gallinita ciega, al chucho
escondido y hasta empinan chiringa…. Bailes, programas televisivos, actividades
culturales, campismos, también son frecuentados por los infantes, que en la
mayoría de los casos acuden a esas opciones totalmente solos. Es común
apreciarlos comiendo mangos, anoncillos, panes y otras golosinas.
Nuestros niños toman un ómnibus
con una seguridad sorprendente y hacen uso de las computadoras y otros
artefactos ultramodernos como si hubieran nacido con ellos, también tocan
guitarra, piano, maracas, claves, violines y trompetas…bailan y bailan… ríen y
disfrutan…
Nuestros hijos son por lo
general sanos, están inmunizados contra más de una decena de enfermedades y
derrochan tanta energía que nos vence el día a día y hasta llegamos a desear el
final de la etapa para que retornen a sus centros de estudio, porque TODOS están
debidamente escolarizados.
Ahora, todo por el juego,
ninguno tiene que laborar para mantenerse, para ir a la escuela próximamente ,
para ser atendidos por un galeno en caso de necesitarlo.
Niños y niñas cubanos son
así. Personas de muy diversas edades los atienden y el Estado NO vacila en
pagar y hasta subsidiar cuanto aspecto les toca de cerca o de lejos.
Y ahora responde tú: ¿Qué
niñez del planeta tierra exhibe esta realidad veraniega?
Por: Eldy Mariño Córdova

El gobierno puede hacerlo todo, dar todo de salud escolar bueno y mejor, pero aún así, si no tiene el derecho de ir y venir, no tiene derecho, porque no es un ser humano completo, espiritual y mentalmente si es que quiere dado por Sí mismo todos dirietos relevante en humanos. Todos los gobiernos deben emanar del pueblo para el pueblo.
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