Frases de José Martí.....La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes......Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.....Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.....Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.....El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.....La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.....

miércoles, 13 de junio de 2012

Maceo y Che cabalgan por América Latina


Cual ramo de flores que se recibe del ser amado, así adoro estas líneas que dedicaré a dos de los más ilustres hombres que combatieron con el pecho y las manos por la causa libertaria de mi querida tierra.
Dos hombres y un mismo ideal: arrancar de Cuba el yugo opresor, dos hombres en épocas diferentes, uno el Titán de Bronce y otro el Guerrillero Heroico.
Antonio Maceo nació en 1945, Ernesto Che Guevara vio la luz en Rosario; Argentina en 1928, ambos el 14 de junio, coincidencia inexplicable, pero ahí está en la historia y en las ideas.
Antonio, primogénito de los Maceo Grajales, era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal; inteligente, disciplinado y atacador. Grandes retos en su vida, breves pero intensas, descollarían por sus hazañas militares. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí. Era de bronce el Titán.
En tanto, fue el Che aquel joven que, padeciendo un asma cruenta, despertaba admiración por su energía indomable, a los 23 años realiza un largo recorrido por Latinoamérica, se gradúa de médico y, de paso por México, resulta junto a Raúl Castro, uno de los primeros seleccionados por el líder de la Revolución Fidel para integrar la expedición del Granma.
Ambos, Maceo con su figura bronceada  y Che con su espíritu quijotesco cabalgan en la América que despierta con luz de aurora, en la ya indomable América que ha decido poner freno al neoliberalismo y enrumba sus pasos hacia la emancipación de los pueblos.
Maceo y Che llevan consigo ese sol de voluntades que rara vez llegan en un solo haz, así marchan sus ideas, así andan los dos como si fueran uno solo.
Anda Maceo con tanta fuerza en la mente como en el brazo y anda el Che con su estrella solitaria alumbrando un continente que ha dicho basta y ha echado andar.

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