Insaciable en su fabricación de
invenciones o en la manipulación de pretextos -y “textos”- contra Cuba, el
gobierno de Estados Unidos intenta ahora “bloquear” la celebración de un evento
insular sobre tradiciones campesinas.
La agrupación músico-danzaria
infantil Wici Song and Dance Company, de Chicago, acaba de
ser víctima de la prohibición de viajar a la Isla para asistir a la XLV Jornada Cucalambeana en
la provincia de Las Tunas, 700 kilómetros al este de La Habana.
Miembros de la compañía,
integrada por unos 150 niños de tres a 13 años dedicados a difundir tradiciones
de la cultura polaca, junto a sus responsables e instructores, comunicaron a
los organizadores su evidente desaliento por la negativa de visado.
La Wici Song and Dance Company,
una de las empresas artístico-culturales más grandes y conocidas de Chicago,
estaría por primera vez en ese encuentro, fijado entre el 27 de junio y el
primero de julio próximos.
Una
decisión huérfana de argumentos
Como ha ocurrido en ocasiones
anteriores con ciudadanos estadounidenses que quieren viajar a Cuba, o con
cubanos a Estados Unidos, el Departamento de Estado se abstuvo de explicar las
razones que condujeron a esa decisión.
Esa instancia, equivalente al
Ministerio de Relaciones Exteriores o Cancillería de cualquier otro país,
suscribió, sin motivo aparente, la prohibición para asistir a ese encuentro
sobre difusión y preservación de tradiciones cubanas.
Pocos argumentos, pues, podrían
esgrimir los sabios censores de Washington contra un simple intercambio de
niños y adolescentes con otros jóvenes -o “viejos”- a quienes solo los convoca
el arte y los deseos de aprender o de enseñar.
“Pienso que es injusto el rechazo
de Estados Unidos a la solicitud para viajar a Cuba de los integrantes de la
Wici Song and Dance Company”, declaró de inmediato Ramón Batista, director de
la Casa Iberoamericana de la Décima de Las Tunas, máxima inspiradora de la
Cucalambeana.
“La decisión del Gobierno de
Estados Unidos priva a esos jóvenes y niños artistas de Chicago de actuar en
Cuba y al pueblo de Las Tunas la oportunidad de apreciar su trabajo en la más
relevante fiesta campesina del país”, añadió Batista.
El funcionario cultural tunero,
quien viajó días atrás a La Habana para ofrecer una conferencia de prensa sobre
esta edición de la Cucalambeana, informó que a estas fiestas asistirán, en
cambio, delegaciones de Chile, Argentina, México, Venezuela, Alemania e Italia.
Yaneixi Ramírez, directiva de la
Delegación Provincial de Cultura de Las Tunas, afirmó, por su parte, que el
mensaje enviado por la compañía y firmado por todos sus integrantes lamenta esa
negativa porque el viaje era una posibilidad de establecer lazos de
hermanamiento entre ambos pueblos.
¿Qué es
la Wici Song and Dance Company?
La Wici Song and Dance Company
(en español, Compañía de Música y Danza) fue creada en 1972 para preservar
tradiciones danzarias, musicales y de vestuarios típicos polacos, a través de
espectáculos entre descendientes de ese país europeo en Estados Unidos.
Esas actuaciones, que mezclan el
aprendizaje de los niños en un todo cultural que abarca canciones, bailes
tradicionales y otras expresiones, son, en cierto modo, parecidas a las de la
mundialmente conocida agrupación infantil cubana La colmenita.
La empresa estadounidense fue
fundada en 1972 para promover la cultura polaca, entre otras maneras mediante
la preservación de costumbres de ese país en sus comunidades de descendientes
en Estados Unidos.
Entre esos atributos de
autoctonía figuran la cancionística, la danza y la música en general, mediante
espectáculos que exhiben trajes auténticos y coreografías originales del
ambiente rural e histórico de ese país europeo. La compañía actúa tanto en
escenarios estadounidenses, como en otros de Europa, América Latina y el
Caribe.
¿En qué
consiste la Jornada Cucalambeana?
Las Jornadas Cucalambeanas
constituyen un homenaje al poeta tunero Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El
Cucalambé, 1829-1861), el principal cultor cubano de la estrofa de
origen español llamada décima, quien, aunque no practicó su versión oral, dejó
una vasta y elegante obra.
El contenido cultural de esas
fiestas tuneras es la práctica de la décima poética como estrofa nacional,
latinoamericana e iberoamericana. Esa proyección poética se enmarca dentro de
otras tradiciones relacionadas, como la música campesina, los guateques y otras
fiestas, y de las artes plásticas, la artesanía y la fotografía aplicadas al
género.
Para estos festejos cucalambeanos
2012, sin embargo, los auspiciadores se proponen la reanimación de esas y otras
tradiciones típicas vinculadas a la décima.
Los habituales concursos sobre el
género y fiestas espontáneas tendrán una suerte de relectura en esta edición,
declaró Ramón Batista, presidente del Comité Organizador. La reanimación del
evento comprende los juegos tradicionales campesinos, con manipulaciones
ecuestres como las corridas de cintas, una suerte de maniobra sobre objetos
fijos ejecutada al galope de un caballo. Esa es una de las disciplinas que
exige mayor precisión, concentración y habilidad en el manejo de la
cabalgadura, pues implica insertar un objeto puntiagudo en una anilla de
escasas dimensiones.
También se rescatarán hábitos
culinarios como la confección de bebidas, platos y otros comestibles típicos de
esas regiones campestres del oriente cubano, algunos ya desaparecidos o poco
conocidos.
Cubanización
de la Décima Española
Conservada junto al soneto como
una de las dos principales estrofas ibéricas rimadas que han sobrevivido a la
modernidad, la décima comprende una forma escrita y otra oral, mediante
composiciones de artistas notables en ambos casos.
El esplendor y modernidad, el
“sello” de la versión decimística cubana definen los dos principales y
respectivos certámenes competitivos dentro del evento general.
La expresión oral y escrita de
esa composición llegada a la Isla tras el llamado “descubrimiento” en 1492, y
elevada a la categoría de “estrofa nacional” durante los cinco siglos
posteriores, caracterizan también otros festejos cucalambeanos. Entre ellos
figuran las canturías, que pueden ser convocadas o espontáneas dentro de los
grupos de poetas participantes hospedados en las distintas villas, o en
festividades callejeras.
Otras expresiones alrededor de la
estrofa son los guateques campesinos, también organizados o casuales y con más
carácter de fiesta bailable, con sus habituales cerdos asados, danzas y bebidas
comunes.
El nombre del certamen escrito es
simplemente El Cucalambé y premia a libros presentados previamente al jurado,
mientras el de improvisadores se llama Justo Vega, uno de los más importantes
repentistas cubanos del siglo XX.
Las dos modalidades exigen el
empleo de la décima (diez versos de cualquier métrica y arte, mayor o menor de
acuerdo con el número de sílabas de cada versos). Pero, en el caso del certamen
para repentistas, ellos sí están obligados a usar en sus improvisaciones la
conocida por “espinela” (dos redondillas enlazadas por sendos versos “puente”).
Esa forma estrófica de versos
octosílabos y rimas consonantes, creada a fines del siglo XVI por el español
Vicente Espinel y una de las más populares también en Latinoamérica y el
Caribe, es el virtual hálito de vida de las Jornadas Cucalambeanas.
(Tomado de
Cubarte)

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