La Cultura Cubana no se puede celebrar en un día. Cada vez más auténtica
y diversa, a despecho del genocida bloqueo que ha tratado de ahogar y ocultar
los valores de la cultura en Cuba, de los cubanos y para el mundo, sería
necesario un mes o un año de incesante festejo y homenaje.
Fue ese día de 1868,
cientos de hombres, mujeres y niños cantaron por primera vez la Bayamesa, primera creación
de la cultura en armas y que más tarde pasaría a ser nuestro Himno Nacional,
obra de la inspiración del patriota Perucho Figueredo.
Aquella mezcla de música y
lucha puso el espíritu independentista, abolicionista y de unidad nacional. Ese
mismo día la tropa de Carlos Manuel de Céspedes hizo la entrada a Bayamo,
asestando un fuerte golpe al régimen colonial.
En la tierra bayamesa nació
la Patria y la Nacionalidad Cubana,
el 20 de octubre de 1868 y desde entonces se luchó para alcanzar la ansiada
libertad, que lograda 91 años después dio paso a la consolidación y desarrollo
del proceso cultural.
Cierto que la fundación de la Patria no se concreta en
horas, pero también lo es que, el acontecimiento distinguió a la fecha.
Tal vez los protagonistas
del suceso no se percataron de su trascendencia, de su significado
socio-cultural.
No caben dudas. La fecha
contiene un tanto de solemnidad y otro de alegría. La primera debemos
traducirla en acciones que esclarezcan, que narren, que fortifiquen valores,
convicciones. La segunda debe mostrarse como buen ánimo para nobles empeños,
para mejorar siempre.
El Himno Nacional, signo
distintivo de que éramos, somos y seremos una cultura viva, solidaria,
evolutiva, respetable en el concierto de las naciones, nos convoca a su
aniversario, con grandes motivos para
que la Patria
nos contemple orgullosa.
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